sábado, 05 de diciembre de 2009


Ángel Gómez Rivero es, junto a Ángel Agudo, autor del libro "Paul Naschy: La máscara de Jacinto Molina". Mientras Ángel Agudo se encarga de la biografía en sí, Ángel Gómez da un repaso a toda la filmografía del maestro. Es autor de numerosos libros dedicados al fantástico como "El Vampiro Reflejado", "Drácula Versus Frankenstein" o su última publicación "Cine Zombi". A parte de eso, tenía una gran amistad con el maestro.

-¿Cómo surgió el proyecto?

            Por la información que tengo, el libro fue iniciativa de Luis Rosales, editor de la revista Scifiworld y gran amante del cine fantástico. Deseaba un ensayo lo más completo posible que narrara la vida y obra de nuestra estrella internacional. Entre Paul y él decidieron que yo era la persona más idónea para escribir el apartado correspondiente a la filmografía comentada, debido a que siempre me interesé por su cine. A menudo Paul bromeaba sobre el detalle de que yo le hice ver valores y matices inéditos en muchas de sus películas en los que ni siquiera él había reparado. Acepté el encargo con absoluto placer, pese a verme abrumado de trabajo en todos estos pasados meses, ya que alterné la elaboración de Paul Naschy – La máscara de Jacinto Molina con otros dos libros de gran extensión: Cine Zombi, ya en librerías, y Cuando llora el lobo, que aparecerá a primeros de febrero.

-¿Qué cosas podemos encontrar en este libro que no se hayan visto o contado antes?

            Al margen de que se relata su vida hasta nuestros días, aporta un nuevo repaso a todos los aconteceres profesionales del cineasta, reparando en detalles nuevos y complementarios. Con respecto a la filmografía, se ofrece un análisis más extenso y completo que nunca. Y ahora que por desgracia acaba de fallecer, mientras redacto estos párrafos, se ha cerrado así su etapa activa. Quedará, eso sí, la gran influencia que ha dejado en muchos artistas y cineastas, porque él, como el Cid Campeador, va a seguir librando batallas después de muerto. Desde hace años venía proponiéndome que escribiera sus memorias, recalcándome en más de una ocasión que debían ser su «testamento final». Recuerdo que le contesté alguna vez que me sonaba muy fuerte la frase, que me daba miedo tentar al destino. Ahora no tenemos más remedio que aceptarlo, por doloroso que nos resulte. Desde hace años escribo a ritmo lento un ensayo muy personal de título Bajo la piel del lobo, donde refiero nuestra vida en común, y donde relato anécdotas mil que no han sido recogidas en ninguna otra obra, pues sólo pertenecen a dos amigos locos por la literatura y el cine fantástico, separados ahora por la muerte.

- ¿De dónde se ha sacado el material para realizar el libro?

            El material fotográfico pertenece a las colecciones privadas de los responsables. Se ha llevado a cabo un gran esfuerzo para que el libro cuente con un extenso número de fotografías, tanto en blanco y negro como en color, para que resulte un ensayo atractivo para el lector.

-¿Cómo conociste a Paul Naschy?

            Él bromeaba a menudo diciendo: «Nos conocimos hace tanto tiempo que ya ni lo recuerdo». La verdad es que yo era un adolescente que fue acogido en su vivienda a colación de una entrevista para Metrópolis, revista de la que fui editor. Nos recibió a mí, a mi novia y a mi mejor amigo en su despacho. Allí, rodeado de carteles de sus películas, tuvimos el primer contacto. Desde entonces nos hemos visto centenares de veces, ya que la amistad nos unió para siempre. Una amistad que se fue reforzando con el paso de los años.

-¿Qué te viene a la cabeza cuando oyes el nombre de Paul Naschy?

            Desde hace mucho tiempo, la estampa de un amigo fiel y entrañable; pero de más joven me imaginaba a un licántropo imponente en noche de plenilunio. Cuando mantienes una fuerte relación de amistad, la faceta humana puede más que la profesional. Con todo, sus iconos siempre han estado grabados en mi memoria cinéfila: Waldemar, Gotho, Alaric…

-¿Cuáles son las mayores influencias que encuentras en el cine de Naschy?

            El cine de Naschy (y llamamos también así a las películas interpretadas por él, además de las realizadas, debido a la fuerte personalidad con que impregnó los proyectos que partían de un guión suyo) es una parcela del cine de terror absolutamente personal. Existen ciertas influencias del cine de la Universal; pero hay que tener en cuenta que, salvo Frankenstein y el hombre lobo, él no había visto casi nada de la histórica productora estadounidense antes de interpretar La marca del hombre lobo. Esas películas antológicas serían conocidas después por él, con el paso del tiempo. Paul siempre fue (¡cuánto me duele escribir en pasado!) un romántico redomado (coincidimos en ese detalle) y gustaba de recrearse en atmósferas góticas, con mitologías clásicas. De ahí que su Waldemar Daninsky, entre otros muchos logros, interese tanto a una buena parte de los amantes del cine clásico de terror.

-De la extensa filmografía de Naschy ¿Cuáles son los títulos que más te gustan o que recomiendas como curiosidad o rareza?

            De las no realizadas por él: La marca del hombre lobo, La noche de Walpurgis, El retorno de Walpurgis (estas tres como representantes básicas de Waldemar), El espanto surge de la tumba, El jorobado de la Morgue, La orgía de los muertos, El gran amor del conde Drácula… De las dirigidas por él: El retorno del hombre lobo (la joya de la corona), La bestia y la espada mágica, El huerto del francés, El caminante, Inquisición

-En breve va a ser editada una colección en DVD de algunas películas olvidadas de Naschy. ¿Echas de menos algún título en esa colección?

            Pues sí, obvio es. Aunque está bien estructurada la selección, en lista debería incluirse también El huerto del francés, una de sus más difíciles e imponentes interpretaciones. Tanto El gran amor del conde Drácula como La orgía de los muertos merecen ya una edición en condiciones. Y, entre los exotismos, yo incluiría a Los monstruos del terror, que es el único Waldemar que falta de la serie.

- ¿Qué esperas de los próximos proyectos de Paul (La Herencia Valdemar, O Apóstolo, Empusa)?

            Del primero, dado el fuerte presupuesto y todo lo que me revelara Paul, espero que sea un filme impresionante, clásico, bien ambientado, además de un retorno a los universos lovecraftianos. Con respecto al segundo título, tengo el honor de haber servido de puente para que los responsables del filme pudieran contactar con Paul. Por lo que sé, estoy convencido de que va a resultar una grata experiencia cinematográfica. Con  Empusa tengo mis dudas, debido a que es ya un filme maldito, con miles de problemas a sus espaldas; sin olvidar que tanto Carlos Aured como él no lo han sobrevivido. El tiempo nos dirá el alcance de los tres proyectos.

-¿Qué os parece la iniciativa que ha surgido en Internet pidiendo el Goya de Honor para Paul Naschy? ¿Creéis que ya va siendo hora de que la Academia reconozca su trabajo?

            Paul siempre me decía que no esperaba recibirlo jamás, al menos en vida, aunque los que lo queremos y admiramos sabemos que sería justo merecedor del mismo. Y no sólo por la valentía de hacer un cine rebelde en su país y en su tiempo, sino por el inmenso valor de emprender proyectos en soledad, a contracorriente, a nivel de guionista, actor, realizador o productor. Por mi parte, mi corazón se ha roto al no poderse llevar a cabo la ofrenda estando vivo. No sé lo que sucederá en un futuro, si será póstumo o no llegará nunca, pero me hubiera agradado ver la sonrisa pintada una vez más en su rostro, tal como sucedió en la presentación en Sitges de nuestro libro. Agotado por la enfermedad, reventado por el esfuerzo de tantísimas dedicatorias, y jamás perdió la sonrisa en su semblante. Bien que lo sé yo, que permanecí con él todo el acto. Dos días antes de marchar para siempre, tuvo tiempo y fuerza para confesarme que se había sorprendido con el afecto que le mostraba tanta gente. Me dijo: «Tenías razón, amigo, sí que valió la pena tanta lucha». Yo le contesté: «¿Y ahora qué, Paul?», y su respuesta todavía me pone la piel de gallina: «Ahora lucharé por subirme a la silla de ruedas para corresponder a tanto cariño».

-¿Cómo animarías a alguien que no conoce a Naschy, a acercarse a su cine?

            Le haría ver las películas más entrañables conmigo, para poder comentar detalles de su cine, de su manera de entender el género, teniendo en cuenta las limitaciones de producción y otros factores adversos. Con todo, no soy de los que más se afanan por ganar adeptos, ya que su cine, como el de cualquier otro cineasta, o se siente o no se siente. De nada vale forzar la máquina. Hay que entender también la idiosincrasia de nuestro pueblo. Ya se sabe, lo nuestro ha de ser siempre inferior a lo que se hace en el extranjero. Lo innegable es que, con el paso del tiempo, se ha incrementado el interés por su cine, inclusive entre los más jóvenes. En mi caso, no dejaré de recalcar lo mucho que le debo como cinéfilo.   

-¿En que estás trabajando actualmente? ¿Qué proyectos tienes preparados?

            En la actualidad acabo de entregar el original del ensayo cinematográfico Cuando llora el lobo a Imágica Ediciones, para que salga en librerías en el mes de febrero, justo con el estreno de la película El hombre lobo, de Joe Johnston. En estos momentos acabo de proporcionar a la editorial una colección de cerca de seiscientas fotografías de mi colección particular. Precisamente en dicho libro incluyo un extenso capítulo dedicado a Waldemar Daninsky, además de una larga entrevista a Paul, con cien preguntas relacionadas con el universo del licántropo. Por otro lado, en estos momentos intento acordar la edición de dos de mis novelas inéditas favoritas: Cristal de fuego (de corte lovecraftiano) y Luna profunda (extenso relato de licantropía envuelto en misterios y criptogramas, escrito precisamente por un reto lanzado por el propio Paul hace varios años).

-Muchas gracias por concedernos unos minutos ¿Quieres comentar alguna cosa más?

            Sí, que pese a ser un admirador total del cine de la Universal, siempre fui más seguidor de Waldemar Daninsky que de Larry Talbot. Y que, desde pequeño, disfruté con muchas de las películas terroríficas de Paul, tanto como hombre lobo, vampiro, brujo, muerto viviente o asesino en serie. Por lo demás, me siento orgulloso de ser su amigo por la eternidad, de que interpretara dos exitosos cortos realizados por mi propio hijo, de forma altruista, de haber escrito libros en común, y de permitirme entrar en su vida para compartir momentos sublimes que jamás olvidaré. Por todo ello he de decir, una vez más: gracias mil, Viejo Lobo… Lobo Eterno.


Tags: angel gomez, entrevista, paul naschy

Publicado por Desconocido @ 19:22  | Artículos
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
domingo, 06 de diciembre de 2009 | 16:26
Precioso.